Wall Street apuesta por la tokenización de activos, pero enfrenta batallas legales, infraestructura obsoleta y viejos guardianes del mercado
La tokenización de activos financieros —el proceso de representar valores, acciones o depósitos bancarios como tokens digitales en una cadena de bloques— está viviendo uno de sus momentos de mayor atención mediática e institucional. En las últimas semanas, una serie de movimientos protagonizados por grandes nombres del mundo financiero y cripto han confirmado que la tecnología dejó de ser una promesa lejana. Sin embargo, el camino hacia su adopción masiva sigue lleno de obstáculos legales, técnicos y estructurales que no deben subestimarse.
Disputas legales que revelan la presión del mercado
Uno de los episodios más llamativos de este auge es el enfrentamiento judicial entre dos plataformas pioneras en la tokenización de valores: Securitize y tZERO. La disputa gira en torno a un conjunto de patentes relacionadas con la emisión y gestión de activos digitales. tZERO acusa a Securitize de infringir sus derechos, mientras que esta última calificó las alegaciones de carentes de fundamento y las vinculó a presiones externas de accionistas que buscan capitalizar el valor de esas patentes en un momento de auge del sector.
Más allá de los argumentos legales, el conflicto es un termómetro del nivel de competencia que existe hoy en el espacio. Cuando las empresas empiezan a pelear por patentes, es señal de que el mercado está madurando —y de que hay dinero real en juego.
Nuevas alianzas con peso institucional
Al mismo tiempo, se anunció una alianza entre Intercontinental Exchange (ICE), la corporación dueña de la Bolsa de Nueva York, y el exchange de criptomonedas OKX, con el objetivo de desarrollar infraestructura para valores tokenizados. La empresa conjunta estará presidida por el exgobernador de Nueva York, lo que le otorga un perfil político y regulatorio de alto nivel. La iniciativa busca tender puentes entre los mercados financieros tradicionales y los activos digitales, un objetivo ambicioso que, de concretarse, podría transformar la forma en que se negocian ciertos instrumentos financieros.
Por su parte, Anchorage Digital, uno de los pocos bancos cripto con licencia federal en Estados Unidos, presentó una plataforma de depósitos tokenizados diseñada para que instituciones financieras ofrezcan pagos y liquidaciones las 24 horas del día, los siete días de la semana, sin necesidad de reemplazar sus sistemas centrales. La propuesta apunta directamente a uno de los dolores históricos de la banca: la imposibilidad de operar en tiempo real fuera del horario bancario convencional.
La advertencia que nadie quiere escuchar
Sin embargo, no todo es optimismo. La cofundadora de 21Shares, una de las gestoras de productos cripto más reconocidas de Europa, lanzó una advertencia que merece atención: el entusiasmo alrededor de la tokenización está avanzando más rápido que la realidad operativa de Wall Street. Señaló que, si bien la tecnología puede mejorar la liquidación de operaciones y el movimiento de activos entre carteras, componentes clave de la infraestructura financiera global todavía no están preparados para absorber operaciones a escala institucional.
Este punto es crucial. La tokenización no opera en el vacío: depende de sistemas de custodia, marcos regulatorios claros, conectividad con cámaras de compensación y acuerdos entre jurisdicciones. Cambiar esas capas profundas del sistema financiero toma años, no meses.
Los mismos guardianes, con nueva tecnología
Quizás el dato más revelador de este momento proviene de los documentos regulatorios analizados por distintos medios especializados. En ellos se observa que el acceso de los inversores minoristas a acciones tokenizadas seguiría pasando por las mismas entidades que controlan hoy los mercados: los grandes exchanges regulados y organismos de compensación como la Depository Trust Company (DTC). Es decir, la tecnología cambiaría, pero los intermediarios permanecerían.
Esto plantea una pregunta incómoda: ¿es la tokenización una revolución real del sistema financiero, o simplemente una actualización tecnológica que deja intactas las relaciones de poder existentes? Para los defensores de las finanzas descentralizadas, la respuesta importa mucho.
Un sector en ebullición, con pies en la tierra
La tokenización de activos del mundo real es, sin duda, una de las tendencias más sólidas del ecosistema cripto en 2025. Los movimientos institucionales son reales, el interés regulatorio crece y las inversiones en infraestructura se multiplican. Pero como ocurrió con otras promesas tecnológicas del sector —desde las ICO hasta el metaverso—, la distancia entre el potencial y la ejecución puede ser enorme. El verdadero desafío no está en crear tokens, sino en construir el sistema completo que los haga funcionar a escala, con seguridad jurídica y sin dejar a los pequeños inversores fuera del juego.
