Ethereum Foundation recorta 20% de su plantilla y reduce su presupuesto 40% en una reestructuración histórica
La Ethereum Foundation atraviesa su momento de mayor transformación interna desde que fue creada. La organización sin fines de lucro que respalda el desarrollo del ecosistema Ethereum anunció este martes el despido de 54 personas, lo que representa aproximadamente el 20% de su fuerza laboral total, como parte de un proceso de reorganización que lleva varios meses en marcha y que ahora toma forma definitiva.
Menos personal, menos presupuesto, más foco
El recorte de personal no fue la única medida anunciada. Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum y figura central en la toma de decisiones de la fundación, confirmó que el presupuesto operativo de la organización también será reducido en un 40%. Se trata de un ajuste de gran magnitud que refleja una voluntad clara de adelgazar la estructura institucional y concentrar los recursos disponibles únicamente en las actividades que, según la propia fundación, solo ella puede llevar a cabo dentro del ecosistema.
Para ordenar ese nuevo enfoque, la Ethereum Foundation anunció que reorganizará su funcionamiento interno en cinco grandes áreas de trabajo, conocidas internamente como «clusters» o grupos temáticos. Cada uno de estos bloques estará orientado a una línea específica de desarrollo o soporte dentro del ecosistema, buscando mayor eficiencia y claridad en la asignación de responsabilidades. Hasta el momento no se han dado detalles completos sobre qué cubrirá cada uno de estos cinco grupos.
Una salida tras otra en la cúpula directiva
El anuncio de los despidos coincidió con otra noticia relevante: la renuncia de Hsiao-Wei Wang, quien ocupaba el cargo de codirectora ejecutiva de la fundación. Su salida no es un hecho aislado. Desde enero de este año, al menos nueve figuras de alto rango han dejado sus posiciones dentro de la Ethereum Foundation, una cifra que habla por sí sola sobre el nivel de inestabilidad que ha vivido la organización en los últimos meses.
Entre las salidas más comentadas del período reciente se encuentran la de Aya Miyaguchi, quien había sido directora ejecutiva durante varios años y dejó el cargo a principios de 2025, así como la de otros líderes técnicos y de estrategia que formaban parte del núcleo de decisión de la entidad. La acumulación de estas partidas generó cuestionamientos dentro y fuera de la comunidad sobre el rumbo de la organización y su capacidad para mantener la cohesión en un momento clave para Ethereum como red.
Presión externa y críticas de la comunidad
La reestructuración no ocurre en el vacío. Durante los últimos meses, la Ethereum Foundation ha enfrentado críticas crecientes de desarrolladores, inversores y miembros de la comunidad que señalaban una falta de dirección estratégica clara, una comunicación deficiente y cierta desconexión entre la organización y las necesidades reales del ecosistema. Algunos actores del sector llegaron a cuestionar abiertamente el rol de la fundación y si su tamaño y estructura eran adecuados para los desafíos actuales de Ethereum frente a competidores como Solana, que ha ganado terreno significativo en áreas como las aplicaciones descentralizadas y los activos digitales de consumo masivo.
En ese contexto, la decisión de operar con una estructura más pequeña y focalizada parece ser una respuesta directa a esas presiones. La lógica detrás del recorte, según comunicó la propia fundación, es evitar la duplicación de esfuerzos y dejar de financiar actividades que otros actores del ecosistema pueden realizar de manera igual o más eficiente.
¿Qué implica esto para Ethereum?
Es importante aclarar que la Ethereum Foundation no controla la red Ethereum ni su protocolo de forma centralizada. La red funciona de manera descentralizada y su desarrollo técnico involucra a decenas de equipos independientes alrededor del mundo. Sin embargo, la fundación cumple un papel relevante en la coordinación de investigación, la financiación de proyectos y la representación institucional del ecosistema.
Una organización más ágil podría, en teoría, tomar decisiones con mayor velocidad y coherencia. Pero la pérdida de talento acumulada en tan poco tiempo también representa un riesgo real: el conocimiento institucional que se va con cada salida es difícil de reemplazar a corto plazo.
Lo que está claro es que la Ethereum Foundation de 2025 será una entidad sustancialmente diferente a la que existía hace apenas un año. Si esa transformación resulta beneficiosa para el ecosistema o no, es algo que el tiempo y los resultados concretos deberán responder.
