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La minería de Bitcoin entra en crisis: dificultad cae, Rusia expande su veto y un gigante japonés cierra operaciones

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La industria de la minería de Bitcoin atraviesa uno de sus momentos más turbulentos del año. En cuestión de días, tres noticias golpearon al sector desde ángulos distintos: la red ajustó a la baja su nivel de dificultad de forma significativa, Rusia amplió su prohibición de minería a Moscú y otras regiones clave, y uno de los principales pools de minería de Japón anunció el cierre de su servicio. El conjunto de señales dibuja un panorama de presión creciente sobre los mineros a escala global.

La red se ajusta ante la salida de mineros

La dificultad de minería de Bitcoin —el parámetro que regula cuánto esfuerzo computacional se necesita para validar un bloque— registró una caída de aproximadamente el 14% respecto a su punto más alto del año. Este indicador se ajusta automáticamente cada dos semanas según la cantidad de poder de cómputo activo en la red: cuando los mineros se desconectan, la dificultad baja para que el sistema siga funcionando con fluidez.

La causa de fondo es económica. Los ingresos de los mineros han caído de manera sostenida en los últimos meses, afectados por el precio del Bitcoin y, sobre todo, por la reducción a la mitad de la recompensa por bloque que ocurrió en abril de este año —el llamado halving—, que recortó de 6,25 a 3,125 bitcoins la cantidad que recibe quien valida cada bloque. Para muchas operaciones con costos elevados de electricidad o equipos obsoletos, las cuentas simplemente ya no cierran.

Lo preocupante es que los mercados de futuros de minería no anticipan una mejora significativa antes de que termine 2024, lo que sugiere que la presión sobre los operadores menos eficientes podría continuar durante los próximos meses.

Rusia cierra la puerta a Moscú y amplía su veto hasta 2032

Desde el lado regulatorio, Rusia dio un paso importante al incorporar Moscú, la región de Moscú y zonas del Oblast de Kursk a su decreto nacional que prohíbe la minería de criptomonedas. La medida, que ya estaba vigente para otras regiones del país, extiende ahora su alcance a la capital y sus alrededores, y tendrá efecto hasta finales de 2032.

La justificación oficial apunta a la sobrecarga del sistema eléctrico nacional. La minería de criptomonedas es una actividad intensiva en consumo de energía, y las autoridades rusas argumentan que la demanda generada por los centros de datos dedicados a esta actividad compromete el suministro eléctrico de zonas residenciales e industriales, especialmente durante los meses de invierno.

El impacto práctico es considerable. Rusia había sido durante años uno de los tres países con mayor capacidad de minería del mundo, especialmente tras la prohibición en China en 2021. Con Moscú fuera del mapa legal, el sector pierde acceso a infraestructura, talento técnico y conectividad concentrados en la capital. Muchos operadores deberán relocalizarse, reducir operaciones o directamente cerrar.

Un pool japonés de peso abandona el mercado

El tercer golpe llegó desde Asia. SBI Crypto, la división de minería del grupo financiero japonés SBI Holdings, anunció el cierre de su pool de minería de Bitcoin. Un pool es, en términos simples, una agrupación de mineros que combinan su poder de cómputo para aumentar sus probabilidades de ganar recompensas y luego las distribuyen proporcionalmente.

El momento del cierre no es menor: se produce justo cuando tres grandes grupos mineros concentran ya el 60% del poder de procesamiento total de la red Bitcoin. Esta tendencia hacia la centralización es una de las preocupaciones recurrentes en la comunidad, ya que en teoría un actor —o un grupo coordinado— con más del 50% del hashrate podría manipular el registro de transacciones. Si bien ese escenario sigue siendo poco probable en la práctica, la salida de actores medianos como SBI Crypto profundiza la concentración.

Por ahora se desconoce hacia dónde migró el poder de cómputo que aportaba el pool japonés: no hay evidencia clara de que sus mineros se hayan incorporado a alguno de los tres grandes que dominan la red.

Un sector en reacomodo

Lo que está ocurriendo no es necesariamente el fin de la minería de Bitcoin, sino una reorganización forzada del sector. Los ciclos de baja rentabilidad suelen expulsar a los operadores menos eficientes y consolidar el poder en manos de quienes tienen acceso a energía barata y equipos de última generación. Sin embargo, la combinación de presión económica, regulación restrictiva y concentración creciente plantea preguntas legítimas sobre la salud a largo plazo del ecosistema minero global.

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