Ondo Finance y Robinhood lideran la nueva era de acciones tokenizadas bajo regulación en Estados Unidos
La tokenización de valores financieros tradicionales acaba de dar un salto significativo en Estados Unidos. En los últimos días, dos actores de peso —Ondo Finance y Robinhood— anunciaron iniciativas que buscan llevar acciones y fondos cotizados en bolsa (ETF) a la cadena de bloques, aunque con enfoques distintos. Lo relevante es que, por primera vez, al menos uno de estos proyectos opera explícitamente dentro de los límites que establece el regulador bursátil estadounidense, la SEC.
Ondo Finance: la apuesta regulatoria
Ondo Finance presentó lo que representa un hito en el sector: la tokenización del ETF iShares Core S&P 500 de BlackRock (IVV) y de acciones de Micron Technology, dos instrumentos financieros ampliamente conocidos en los mercados tradicionales. La novedad no es solo técnica, sino legal: la estructura diseñada por Ondo se alinea con el modelo de custodia por terceros que la propia SEC ha definido, lo que la convierte en la primera operación de este tipo que no busca eludir la regulación existente sino trabajar dentro de ella.
Para lograrlo, Ondo se apoyó en Broadridge Financial Solutions, una empresa que cotiza en la Bolsa de Nueva York y que es uno de los mayores proveedores de infraestructura para la industria financiera global. Broadridge se encargará de gestionar las comunicaciones con los accionistas y el proceso de votación por poder (proxy voting), lo que significa que quienes posean versiones tokenizadas de estas acciones podrán ejercer derechos de voto como lo haría cualquier accionista convencional. También participa en la estructura Oasis Pro, firma que actúa como agente de transferencia registrado.
Este detalle sobre el voto es más importante de lo que parece. Uno de los argumentos históricos contra la tokenización de acciones era que los tenedores de tokens perdían derechos propios de los accionistas. Ondo está resolviendo esa brecha directamente, lo que podría abrir la puerta a una adopción institucional más amplia. La liquidación de las operaciones se realiza sobre la red Ethereum.
Robinhood entra con su propia red blockchain
Casi en paralelo, Robinhood —la plataforma que democratizó el acceso al mercado de valores en Estados Unidos— lanzó la red principal pública de su propia cadena de bloques de capa 2, construida sobre Ethereum mediante la tecnología de Arbitrum. La compañía la describe como una red «nativa de inteligencia artificial», aunque los detalles sobre qué implica esa denominación en la práctica siguen siendo escasos.
Lo concreto es que esta infraestructura está diseñada para soportar, entre otras cosas, el trading de acciones tokenizadas. Robinhood ya había anticipado interés en este espacio, y ahora da un paso operativo real al habilitar su propia red pública. La movida posiciona a la empresa no solo como intermediario de activos digitales, sino como infraestructura base para un mercado financiero descentralizado.
¿Por qué importa esto ahora?
La coincidencia de estos anuncios no es casualidad. El contexto regulatorio en Estados Unidos ha cambiado notablemente desde comienzos de 2025, con señales más abiertas por parte de la SEC hacia la industria cripto bajo la nueva administración. Eso ha desbloqueado iniciativas que llevaban meses —o años— esperando claridad legal para avanzar.
Además, la competencia en este segmento se está acelerando. Otras plataformas y protocolos también han mostrado interés en ofrecer versiones tokenizadas de activos tradicionales, y la entrada de nombres como BlackRock (aunque sea indirectamente, como subyacente) y Robinhood eleva el perfil del sector de forma considerable.
La tokenización de activos reales —conocida en la industria como RWA, por sus siglas en inglés— es señalada por grandes bancos y consultoras como una de las aplicaciones más prometedoras de la tecnología blockchain a mediano plazo. Estimaciones de firmas como McKinsey proyectan que este mercado podría superar los 10 billones de dólares en activos tokenizados para 2030.
El desafío que queda
A pesar del entusiasmo, quedan preguntas abiertas. La liquidez de estos instrumentos tokenizados, la protección real al inversor minorista y la interoperabilidad entre distintas plataformas son aspectos que aún deben madurar. Lo que sí está claro es que la línea entre las finanzas tradicionales y las descentralizadas se sigue difuminando, y actores como Ondo y Robinhood están apostando fuerte a que ese proceso es irreversible.
