Los ETF de Bitcoin rompen racha negativa con US$222 millones en entradas mientras las ballenas acumulan en silencio
El mercado de Bitcoin respiró con algo de alivio este jueves luego de que los fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin con respaldo físico en Estados Unidos registraran entradas netas por aproximadamente US$222 millones, su cifra diaria más alta desde principios de mayo y el primer número positivo tras diez jornadas consecutivas de salidas. Durante esa racha negativa, los inversores habían retirado en total más de US$2.700 millones de estos vehículos de inversión, en lo que algunos analistas ya describían como la peor sequía de demanda institucional desde el lanzamiento de los fondos a comienzos de año.
Un giro inesperado liderado por fondos secundarios
Lo que llama la atención del repunte no es solo el monto, sino quién lo protagonizó. BlackRock y su fondo IBIT, habitualmente el motor de las entradas en este segmento, fue en esta ocasión el único vehículo que registró salidas netas, desprendiéndose de activos por unos US$40 millones y extendiendo así su propia racha negativa. Las entradas del jueves fueron impulsadas por fondos de otras gestoras, una señal inusual que algunos observadores interpretan como una diversificación gradual del interés institucional más allá del producto estrella de la mayor administradora de activos del mundo.
El contexto macroeconómico jugó a favor del activo digital. Un informe de empleo en Estados Unidos, publicado horas antes del cierre de mercados, mostró una creación de puestos de trabajo por debajo de lo esperado por los economistas. Ese dato alivió temporalmente los temores a que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas por más tiempo, lo que históricamente ha presionado a los activos de riesgo como Bitcoin. El precio de la criptomoneda respondió con un rebote desde mínimos cercanos a los US$58.000 registrados a principios de semana, llegando a superar los US$62.000 por primera vez en nueve días.
Las ballenas compraron mientras los ETF vendían
Detrás del ruido generado por los flujos de los ETF, se desarrolló un movimiento quizás más significativo para entender la dinámica actual del mercado. Datos de analistas on-chain revelan que los grandes tenedores de Bitcoin —conocidos en la jerga cripto como «ballenas»— aprovecharon las dos últimas semanas para acumular posiciones masivas. Se estima que este grupo adquirió bitcoin por un valor cercano a los US$16.700 millones durante el período en que los ETF registraban salidas récord, absorbiendo la presión vendedora que de otro modo podría haber hundido el precio con mayor fuerza.
Esta divergencia entre el comportamiento de los inversores institucionales tradicionales, que salían a través de los ETF, y el de los grandes poseedores nativos del ecosistema cripto, que compraban, recuerda a patrones observados en etapas previas cercanas a los suelos de ciclo. No es la primera vez que las ballenas actúan como contrapeso silencioso en momentos de pánico generalizado, aunque los analistas advierten que identificar un suelo de mercado en tiempo real es notoriamente difícil.
Señales mixtas en el corto plazo
A pesar del optimismo que generó la jornada del jueves, las señales no son unánimemente positivas. Datos de flujos en exchanges muestran que tenedores importantes transfirieron cerca de 49.000 BTC hacia plataformas de intercambio durante el repunte, un movimiento que suele interpretarse como preparación para vender. Este tipo de flujo, combinado con indicadores de derivados que muestran cierta debilidad, sugiere que el rebote podría enfrentar resistencias en el corto plazo.
El rally de Bitcoin también coincidió con una jornada histórica para los mercados tradicionales: el índice Dow Jones y el valor agregado de las bolsas globales alcanzaron máximos históricos en la víspera del feriado del 4 de julio en Estados Unidos, creando un entorno de apetito general por el riesgo que benefició a los activos digitales.
Por ahora, el consenso entre analistas es de cautela moderada: una sola jornada positiva no confirma un cambio de tendencia, pero la combinación de acumulación por parte de grandes inversores, un dato macro favorable y el fin de la hemorragia en los ETF ofrece, al menos, razones para no descartar que lo peor haya quedado atrás.
