Jack Mallers abandona Twenty One Capital y la fusión triple de Tether con Bitcoin colapsa
El ecosistema corporativo del bitcoin vivió esta semana uno de sus movimientos más inesperados del año: Jack Mallers, uno de los rostros más reconocidos del sector y fundador de la aplicación de pagos Strike, anunció su salida como director ejecutivo de Twenty One Capital, la empresa cotizada en bolsa que él mismo ayudó a construir. La noticia llegó acompañada de otra igualmente relevante: el ambicioso plan de Tether para fusionar tres compañías enfocadas en bitcoin bajo un mismo techo quedó definitivamente descartado.
El fin de una fusión que prometía mucho
Desde finales de 2024, Tether —la empresa emisora de la stablecoin USDT y uno de los actores más influyentes del mercado cripto— había estado impulsando una operación que buscaba combinar a Twenty One Capital, Strike y Elektron Energy en una sola entidad. El objetivo declarado era crear una compañía con una de las reservas corporativas de bitcoin más grandes del mundo, capaz de competir directamente con referentes del sector como MicroStrategy.
El proyecto llegó a generar expectativa considerable. Twenty One Capital ya había debutado en la Bolsa de Nueva York en diciembre de 2025 mediante una fusión con Cantor Equity Partners, y su modelo de negocio giraba en torno a acumular bitcoin como activo central de su balance. Sin embargo, la complejidad de integrar tres empresas con modelos de negocio distintos —una plataforma de pagos, una firma de energía y una sociedad de inversión— terminó siendo un obstáculo insalvable.
Ninguna de las partes involucradas ofreció una explicación detallada sobre los motivos exactos del fracaso, pero fuentes del sector señalan que las diferencias estructurales entre las compañías y las condiciones del mercado dificultaron alcanzar un acuerdo viable para todos los accionistas.
Mallers se va, Zagury toma el timón
La salida de Mallers como CEO de Twenty One Capital fue efectiva el 20 de julio. En su lugar, la junta directiva designó a Raphael Zagury, quien ya formaba parte del consejo de administración de la compañía. Zagury asume el liderazgo de una empresa que, pese al revés de la fusión, sigue controlando una tesorería de bitcoin valuada en aproximadamente 2.900 millones de dólares.
El mercado reaccionó con rapidez y sin contemplaciones: las acciones de Twenty One Capital cayeron cerca de un 18% tras conocerse la noticia. Los inversores interpretaron la salida de su fundador y el colapso de la fusión como señales de incertidumbre sobre el rumbo futuro de la empresa. Zagury enfrenta ahora el desafío de demostrar que la compañía puede generar valor sostenible más allá de simplemente acumular bitcoin en su balance, algo que en un contexto de mayor escrutinio regulatorio y competencia creciente no resulta trivial.
Por su parte, Mallers continúa al frente de Strike, la plataforma de pagos con bitcoin que fundó y que mantiene operaciones en varios países. Su salida de Twenty One Capital parece reflejar un reenfoque hacia su proyecto original más que una retirada del sector.
El precio del bitcoin, ajeno a la turbulencia corporativa
Mientras se desarrollaba esta historia, el precio del bitcoin avanzaba sin prestar demasiada atención al ruido corporativo. La criptomoneda alcanzó niveles cercanos a máximos de siete semanas, ignorando también otras señales de tensión global: los ataques militares de Estados Unidos contra Irán y la amenaza del gobierno de Donald Trump de imponer nuevas tarifas comerciales del 10% antes de que termine el mes no lograron frenar el optimismo de los mercados cripto ni de las bolsas tradicionales.
Un factor técnico contribuyó al movimiento alcista: el vencimiento de contratos de opciones por valor de aproximadamente 1.200 millones de dólares liberó una presión que durante semanas había mantenido el precio del bitcoin encorsetado en un rango estrecho. Con esa barrera eliminada, la cotización tuvo espacio para moverse con mayor libertad.
Un sector en plena reconfiguración
El episodio de Twenty One Capital ilustra una tendencia más amplia: las grandes apuestas corporativas sobre bitcoin están sometidas a una presión creciente para mostrar resultados concretos. Acumular el activo ya no es suficiente argumento por sí solo. Los inversores exigen modelos de negocio claros, gobernanza sólida y liderazgos estables. El nuevo CEO de Twenty One Capital tendrá que responder a esas exigencias con hechos, y pronto.
