Bitcoin bajo presión: una empresa vende la mitad de su reserva y otra la usa como respaldo crediticio en Japón
El mundo de las llamadas «empresas tesoreras de bitcoin» vivió esta semana una jornada reveladora: mientras una compañía listada en Nasdaq deshacía casi la mitad de sus reservas en la criptomoneda para sobrevivir financieramente, otra apostaba por usarlas como base para construir un nuevo mercado de crédito digital en Japón. Dos estrategias opuestas que reflejan, con claridad, cuán distinto puede ser el destino de quienes apuestan por el mismo activo.
Empery Digital se despide de 1.400 bitcoins
Empery Digital, que hasta hace poco se presentaba ante el mercado como una empresa estructurada en torno a la acumulación de bitcoin, confirmó que desde el mes de mayo vendió aproximadamente 1.400 BTC, lo que equivale a cerca de 87 millones de dólares al precio actual. La operación redujo su posición a menos de la mitad de lo que tenía en su punto más alto.
Los fondos obtenidos no se reinvirtieron en más criptomonedas. Una parte fue destinada a adquirir una participación del 25% en un proyecto de centros de datos orientados a inteligencia artificial, otro porcentaje cubrió deudas acumuladas y una fracción adicional se usó para afrontar gastos legales. En pocas palabras, la empresa necesitaba liquidez y bitcoin era lo que tenía.
El caso de Empery ilustra uno de los riesgos menos discutidos del modelo popularizado por MicroStrategy —hoy rebautizada como Strategy— que consiste en convertir el balance corporativo en una reserva masiva de bitcoin. Cuando los negocios van mal o las deudas aprietan, ese colchón puede convertirse rápidamente en la única salida. Y vender en momentos de necesidad rara vez resulta en las condiciones más favorables.
La compañía, que cotiza en Nasdaq, no descartó continuar con sus operaciones, pero el giro hacia la inteligencia artificial marca una ruptura evidente con la narrativa que había construido ante sus inversores. Lo que comenzó como una apuesta por el «oro digital» termina, al menos por ahora, financiando servidores de IA.
Metaplanet va en sentido contrario: bitcoin como garantía financiera
A miles de kilómetros de distancia, la japonesa Metaplanet —a menudo comparada con Strategy por su agresiva estrategia de acumulación de BTC— anunció que está explorando un camino completamente diferente: en lugar de vender su bitcoin, quiere usarlo como respaldo para emitir productos de crédito digital.
La compañía trabaja junto a JPYC, emisor de una stablecoin vinculada al yen japonés, y Progmat, una plataforma de tokenización de activos, para estudiar la viabilidad de instrumentos de crédito respaldados en bitcoin. La idea es que los tenedores de BTC puedan acceder a financiamiento sin necesidad de desprenderse de sus activos, utilizando sus criptomonedas como garantía dentro de un sistema que funcionaría las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Es importante aclarar que por ahora no hay ningún producto lanzado ni fecha confirmada. Se trata de una exploración, aunque el solo hecho de anunciarlo en colaboración con actores establecidos del ecosistema financiero japonés tiene peso simbólico. Japón es uno de los mercados con mayor regulación clara en materia de criptomonedas en Asia, lo que hace que este tipo de iniciativas tenga un terreno relativamente más fértil que en otros países.
El yen como variable oculta en todo este escenario
No es casual que estas noticias lleguen en un momento en que analistas de firmas como Bitfinex están alertando sobre los riesgos que representa el llamado «carry trade» del yen japonés para los mercados de criptomonedas. Esta estrategia, muy extendida entre inversores institucionales, consiste en pedir prestado en yenes —a tasas de interés históricamente bajas— para invertir ese dinero en activos de mayor rendimiento, como acciones tecnológicas o bitcoin.
El problema surge si el Banco de Japón decide subir tasas de interés para defender su moneda, algo que ya comenzó a insinuarse en los últimos meses. Una reversión brusca del carry trade obligaría a muchos inversores a cerrar posiciones rápidamente en todo tipo de activos de riesgo, y bitcoin no sería la excepción. El año pasado, un episodio similar provocó una caída abrupta del mercado en cuestión de días.
En conjunto, las noticias de esta semana dibujan un panorama complejo: el bitcoin sigue siendo un activo central en las estrategias de varias empresas globales, pero las formas de relacionarse con él —acumularlo, venderlo o usarlo como garantía— varían enormemente según la salud financiera de cada compañía y el entorno macroeconómico en el que operan. La narrativa de «comprar y mantener para siempre» choca, una vez más, con la realidad de los balances corporativos.
