Estados Unidos prohíbe el dólar digital hasta 2031: la ley entró en vigor sin la firma de Trump
Estados Unidos tiene desde este fin de semana una prohibición formal para que su banco central desarrolle una moneda digital oficial, al menos hasta el año 2031. La medida no llegó por la vía habitual: el presidente Donald Trump se negó a firmar la legislación que la contiene, pero tampoco la vetó, lo que permitió que el texto entrara en vigor de forma automática al cumplirse el plazo constitucional establecido para estos casos.
Una ley de vivienda con un capítulo cripto
La norma en cuestión es la llamada Ley del Siglo XXI para Vivienda Asequible (21st Century ROAD to Housing Act), un proyecto de carácter bipartidista cuyo objetivo principal era atender la crisis habitacional en el país. Sin embargo, durante su elaboración en el Congreso se incorporó una disposición que prohíbe a la Reserva Federal —el banco central estadounidense— emitir o desarrollar una moneda digital de banco central, conocida por sus siglas en inglés como CBDC (Central Bank Digital Currency).
Esta cláusula establece que la restricción permanecerá vigente hasta finales de 2030, lo que en la práctica significa que ninguna iniciativa oficial de dólar digital podría avanzar antes de 2031, a menos que una nueva legislación lo modifique antes de esa fecha.
Trump no firmó, pero tampoco vetó
La Constitución de los Estados Unidos contempla un mecanismo conocido como pocket veto o, en sentido inverso, la promulgación automática: si el presidente recibe un proyecto de ley aprobado por el Congreso y no actúa sobre él en un plazo de diez días hábiles, la norma entra en vigor sin necesidad de su firma. Eso fue exactamente lo que ocurrió en este caso.
Trump confirmó públicamente que no tenía intención de estampar su rúbrica en el documento, aunque sin llegar a ejercer su derecho a veto. Las razones que trascendieron apuntan a su desacuerdo con otras partes del proyecto vinculadas a gasto público, no precisamente con la cláusula sobre monedas digitales. De hecho, el mandatario ya había mostrado en campaña y durante su actual gestión una postura abiertamente contraria a los CBDC, argumentando que representan una amenaza a la privacidad financiera de los ciudadanos.
Qué es un CBDC y por qué genera controversia
Una moneda digital de banco central es, en esencia, una versión electrónica de la moneda oficial de un país, emitida y respaldada directamente por la autoridad monetaria. A diferencia de las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, que operan en redes descentralizadas, un CBDC estaría bajo el control total del gobierno y del banco central.
Sus defensores argumentan que podría agilizar pagos, reducir costos de transacción e incluir financieramente a sectores de la población sin acceso bancario. Sin embargo, sus críticos —tanto en el espectro político conservador como en la comunidad cripto— advierten que podría convertirse en un instrumento de vigilancia masiva, permitiendo al Estado rastrear cada transacción de sus ciudadanos e incluso bloquear fondos de manera discrecional.
Varios países, entre ellos China con su yuan digital, llevan años avanzando en el desarrollo de estas herramientas. La Unión Europea también trabaja en un euro digital. En ese contexto, la decisión de Estados Unidos de frenar legalmente cualquier avance propio representa un giro significativo respecto a la tendencia global.
El impacto en el ecosistema cripto
Para la industria de las criptomonedas, la noticia es interpretada en términos generales como una señal positiva. Un dólar digital emitido por la Fed podría haber competido directamente con las stablecoins privadas vinculadas al dólar, un mercado que hoy mueve cientos de miles de millones de dólares y en el que participan proyectos como Tether (USDT) o USD Coin (USDC).
Al mismo tiempo, la medida refuerza el posicionamiento de la actual administración como aliada del sector privado cripto, en contraste con el enfoque más restrictivo que caracterizó a gobiernos anteriores.
Lo que queda por verse es si este freno legislativo se mantendrá más allá de 2030 o si, con un nuevo Congreso o un nuevo presidente, la conversación sobre el dólar digital volverá a abrirse. Por ahora, la Reserva Federal tendrá que esperar.
